Olas de la vida

Si nos ponemos a pensar, casi siempre intentamos comparar la vida con algo común, yo solo la logro comparar con las olas. Si las olas, esas ondas que se desplazan sobre un superficie, ellas que con su sonido específico nos sentimos relajados sin saber porque, simplemente lo sentimos.

Podemos comprobar que ellas vienen y van, como las personas en nuestra vida, algunas duran mucho años, otras simplemente llegan y desaparecen tan rápido que ni nos damos cuenta.

También, las olas no las hay todos los días, y en la vida hay días que no sucede nada interesante y tardan en llegar aquellos momentos especiales; aquellos en los que no hay nada pertubador los consideramos tranquilos, a veces, los necesitamos... esos momentos en los que las tormentas se apoderan completamente de nosotros.

En otros momentos, pasan cosas sucesivamente que no nos da tiempo a asimilarlas, casi ni podemos respirar de lo rápido que suceden, lo único que podemos hacer es intentar escapar o enfrentarse a ello con todo el valor que poseemos. Las olas algunas veces deciden venir sucesivamente, puede que nos ayuden a darnos cuenta de que tenemos que apreciar lo que tenemos porque rapidamente desaparecerán conviertiendose en la espuma que dejan al marcharse.

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